Adicción a los videojuegos en los niños: ¿Qué debes hacer?

Recientemente, la adicción a los videojuegos ha sido incluida como un trastorno conductual por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Los niños son los más perjudicados de este trastorno, porque son los últimos en notar sus síntomas. Decir que casi nunca los notan.

Si tu hijo tiene adicción a los videojuegos, tienes mucho por hacer. Ahora bien, primero tienes que hacer un paso inicial: saber que lo que tiene es adicción a los videojuegos. Aquí tienes toda la información sobre este nuevo trastorno, ya que los videojuegos de por sí traen aportes a los niños. Pero con límites.

¿Cómo saber si tu hijo tiene adicción a los videojuegos?

Debes saber que hay una edad en la que los niños y jóvenes manifiestan un interés enorme por los dispositivos, de cualquier tipo. Esa edad, de entre 10 y 16 años, donde los ordenadores, móviles y consolas ocupan gran parte de su agenda.

Y pese a ello, se trata de un comportamiento normal, y es algo que seguramente se irá normalizando conforme pase el tiempo.

Ahora bien, debes saber también que la mayoría de las adicciones comparten los mismos síntomas, por lo que siempre influyen negativamente en su comportamiento y relaciones sociales, en su rendimiento académico, y hasta en la forma en que reacciona cuando no puede jugar.

Estos son los síntomas principales:

  • Inquietud, impaciencia y una irritabilidad sin precedentes, sobre todo cuando no puede jugar a su videojuego favorito.
  • Mucho aislamiento y encierro en su habitación.
  • Poca comunicación con sus amigos más cercanos.
  • Suele justificar el tiempo que usa para jugar a los videojuegos, con argumentos como “lo importante que es ganar esta partida por X razón”.
  • Abandono de las actividades que antes eran importantes, como la práctica de algún deporte o de alguna afición (instrumentos musicales,…).

¿Qué debes hacer para evitar la adicción a los videojuegos?

Los padres tienen una influencia muy alta en los videojuegos de sus hijos, porque son precisamente ellos los que le comprarán sus primeros ejemplares.

Por ello, hay mucho que puedes hacer:

  • Los padres deben documentarse bien antes de comprar cualquier videojuego.
  • Los padres deben escoger videojuegos que estimulen el descubrimiento y la creatividad de sus hijos.
  • Evitar a toda costa los juegos que tienen un importante componente social, mucho más si no podrás hacer la correcta supervisión de lo que hacen tus hijos.

Hay mucho por hacer, y hay instituciones y psicología sobre el tema.

La adicción a los videojuegos: ¿Afecta a los niños en la actualidad?

No sería raro hablar de un videojuego que nos encanta tanto, a tal punto de que perdemos el sentido de la realidad por el tiempo que dura la partida. De hecho, es un mal que no sólo afecta a esta generación, sino a generaciones anteriores.

Cambia el escenario, el tiempo, y la calidad gráfica y técnica de algunos videojuegos. Pero sigue sucediendo. Anteriormente fue con Super Mario Bros –el clásico-, luego vendrían juegos como Age Of Empires o hasta FIFA 14. Y llegamos a esta época, donde los juegos en tiempo real han cambiado para siempre el concepto de ser adicto a los videojuegos.

Hablemos sobre ello.

¿Ha cambiado el término “adicción a los videojuegos”?

Podríamos incluso hablar de ludopatía (adicción al juego, nominalmente para definir a los juegos de azar).

Ahora los juegos son en línea y en tiempo real, razón por la que siempre hay una partida disponible y muchos contrincantes posibles.

Ahora los juegos tienen una calidad gráfica muy superior, por lo que la realidad y la ficción parecen acortar sus barreras.

Ahora, también, los juegos tienen una dificultad técnica que abruma a los jugadores, sin importar lo avezados que sean. Razón por la que, combinando todo lo anterior, los juegos son de por sí adictivos.

Minecraft, Fortnite, son ejemplos de la evolución de los videojuegos. ¿El resultado? Personas que juegan más de lo que viven.

Pero, ¿afecta esto a los niños?

¿Cómo afecta a los niños el hecho de jugar mucho al videojuego favorito?

Antes se regalaban juguetes. Hoy, consolas. Y el resultado es peor. Los niños juegan mucho, conversan poco y comparten poco. Estudian mucho, cabe decir.

Los juegos de video han evolucionado a tal punto de que los niños que tienen contacto frecuente con los videojuegos desarrollan un IQ superior a los que no, aunque no es una regla sino una estadística que influye positivamente sobre la media.

Pero también han afectado a su conciencia de la realidad. Algunos juegos invitan y promueven el pago con tarjetas de crédito para comprar ventajas –razón por la que acuden a sus padres-, que pudiera considerarse una razón de adicción al juego.

Además, los juegos en tiempo real te invitan a siempre estar atento. Algunos juegos deportivos tienen un calendario prestablecido de partidos (el sábado enfrentas al Madrid, y el lunes tienes que visitar al Villarreal). Por tanto, los niños casi que se obligan a dejar lo que están haciendo para cumplir con el cronograma.

No estar, afecta el rendimiento del equipo.

Sí, los juegos evolucionaron y nos gusta. Pero a los niños les afecta positivamente en algo, y negativamente en muchas otras cosas.

¿Es viable el modelo Netflix en los videojuegos?

O bien podríamos decir el modelo Spotify (música). Netflix, en series y películas, se ha convertido en el fenómeno más conocido de las transmisiones en streaming, o en la nube. En la E3, que concluyó hace nada en la ciudad de Los Ángeles, el tema central de todo el evento estuvo denominado por los videojuegos en streaming.

Jugar en línea no es algo nuevo para muchos jugadores, sobre todo para los de consolas Xbox y su Game Pass. Pero para los que tienen otras consolas, como PlayStation, o para los gamers del ordenador de sobremesa, esta podría ser otra historia.

Entonces, ¿es viable?

No para todos los mercados

El primer obstáculo que tendrá que enfrentar este modelo de juegos en streaming es asumir que no todos los países son mercados. Por defecto, Estados Unidos, gran parte de Europa y algunas potencias asiáticas (principalmente Japón), abrazarían a cuerpo entero este tipo de juegos.

Primero, por la compatibilidad de consolas que tendría este modelo. Segundo, por la velocidad de conexión de datos que tienen estos países, y tercero, porque el costo que se pagarían (según algunas empresas como Electronic Arts, costos serían de apenas 15 dólares mensuales) por los servicios de videojuegos en streaming serán más que asumibles.

Pero no será así en todos los países. Gran parte de los países latinoamericanos, como Ecuador, Bolivia, Perú, México, Venezuela, Paraguay, la mayoría de Centroamérica, definitivamente tendrían problemas para entrar en este mercado.

A su vez, África, y los países del Sudeste Asiático, también podrían quedar afuera del grupo de los elegidos.

Los principales contratiempos

El modelo parece rentable. Parece exitoso. Nada más basta ver el éxito de Spotify y de Netflix. Pero eso no quiere decir que el éxito esté asegurado desde el minuto cero.

Así lo demuestran los mayores miedos de los desarrolladores. En primer lugar, si no todas las empresas adoptan este modelo, por defecto, tendrán como principales rivales a las empresas que decidan apostar por el modelo actual, que pese a las limitaciones y a la incompatibilidad de todas las plataformas, sigue teniendo un gran auge entre la mayoría de los usuarios.

En segundo lugar, como ya dijimos, los costos. No todas las personas podrán destinar parte de sus ingresos para pagar una suscripción mensual o anual.

Lo que sí está claro es que la globalización de los videojuegos abriría toda una gama de ideas de negocios conexas, como la creación de ligas en streaming, la profesionalización de los gamers, y todo un sinfín de posibilidades.